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Diccionario callejero: Pink's Hot dogs

"Los Ángeles abrazan el cliché".
Paty Soto. @guapóloga

Hoy, nuestro Diccionario Callejero viene en inglés. Aunque no es 100% callejero porque se trata de un local en el que puedes sentarte a comer, para nosotros los hot dogs son el típico bocadillo de calle y es difícil quitarse eso de la cabeza. 


Acabábamos de llegar a Los Ángeles, literalmente. Unas horas atrás habíamos bajado del avión, recogido nuestro coche rentado y nos estábamos acostumbrando a manejar usando el GPS en una ciudad desconocida. Esta vez no nos quedamos en hotel sino en el departamento de unos amigos y fuimos a Target a comprar provisiones para nuestra estancia. Al salir de Target moríamos de hambre y estábamos lejísimos de nuestro depa...


Había que comer y lo que teníamos más a la mano eran las franquicias del centro comercial en el que estábamos. Tratábamos, sin mucho ánimo, de decidirnos por una cuando Héctor dijo: ¿En serio vamos a hacer nuestra primera comida en el food court afuera de un Target?

Obviamente no.


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Diccionario callejero: los Dorilocos

Cuando conocimos los granielotes nos intrigó que no hubiera algo similar en la Ciudad de México, cuna de célebres combinaciones imposibles (como la torta de tamal frito). Después supimos de los Dorilocos y los pusimos en la lista de las cosas chatarrosas que queríamos probar.


Los Dorilocos no son tan populares en el DF y nosotros sólo los ubicábamos en Chapultepec, así que allá fuimos aprovechando el feriado de 16 de Septiembre. Era temprano y la mayoría de las familias estaban aún en Reforma viendo el desfile. Aún así vimos cosas divertidas: un niño vestido de Capitán América pero (mash-up alert) cargando el martillo de Thor, una señora montando una pantera; ya saben, lo usual. 


Ponemos a los granielotes y a los Dorilocos en la misma categoría porque se trata de una bolsa de frituras abierta por un lado y rellena de muchos ingredientes pero en realidad es en todo lo que se parecen. Al comparar, los Dorilocos resultan más "saludables" (estirando algo el término) pues contienen verduras y algo de proteína. 


"Doritos preparados" o "papas locas" son sus otros nombres, pues se pueden hacer con cualquier fritura. Nos fuimos por lo clásico y elegimos unos Doritos Nachos. La bolsa fue abierta y frente a nuestros ojos la chica del puesto le puso rebanadas de pepino, ralladura de zanahoria, limón, chamoy en polvo y líquido, cacahuates y cueritos. Cuesta 20 pesos.


Se ve atascado pero nos lo acabamos rapidísimo y nos quedamos picados. Al principio el sabor ácido del chamoy con limón mataba todo lo demás pero pronto empezamos a disfrutar la combinación de texturas y sabores.


Nuestra conclusión fue que podemos volver a intentarlo, esta vez en casa. Esta botana digna de alumnos de secundaria está muy bien para empezar a ver un capítulo de Wet Hot American Summer en Netflix y después chuparse mucho los dedos.
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Los tacos de Los Rogasianos

Con dedicatoria para @Pustulio

En la Ciudad de México hay colonias bendecidas con una decente cantidad de buenas taquerías (como la Narvarte) o con unas pocas pero que bien valen un viaje hasta allá (como la 24 de Abril). Y luego está la Colonia Roma. 


En Los Tocinantes creemos que el panorama taqueril de la Roma es más bien tristón. Están las opciones de Álvaro Obregón y casi que párenle de contar. Afortunadamente hay un par de puestecitos a pie de calle a donde llevar tu antojo de taco de pastor (y hacer las paces con él). 

Este lugarcito se llama "Taquería La Roma" pero nadie le dice así. "Los taquitos del Sumesa" le decimos nosotros, con cariño. "Los Rogasianos" le dicen sus clientes más asiduos. 


Como sea. Los Rogasianos están afuera del Sumesa de Yucatán, en la esquina de Chiapas y Yucatán (hay una sucursal alterna en Durango casi esquina con Cuauhtémoc pero el pastor -inexplicablemente- no está tan bueno); se ponen toda la semana al caer la tarde y están sirviendo su último taco por ahí de las dos o tres de la mañana, dependiendo del día. 


Son tacos de puesto, no hay donde sentarse y tienes que hacer maniobras complicadas para sostener tu plato y tu refresco (en botella) pero son de esos tacos con buen sabor que te dejan sensación de felicidad. Además son baratos y el servicio es rápido y experto. 


Los de pastor podrían estar sin problemas en nuestro Top 10 de tacos al pastor (si un día nos decidiéramos hacerlo). Los de bistec vienen con pimientos y aguacate y los de suadero son lo más pecaminoso del planeta, chiquitos pero deliciosos. Las cebollitas asadas son de cortesía pero tienes que pedirlas al Rogasiano que esté en la parrila. 


Cuando éramos unos adultescentes despreocupados nos gustaba ir a deshoras, después de la fiesta. Ahora que somos unos papás vamos temprano cuando tenemos antojo de tacos y siempre pagamos alrededor de 120 pesos por la cena de dos personas, bebidas incluidas. Por lo general ordenamos demasiado y nos prometemos que a la siguiente ya nos vamos a mesurar, cosa que nunca pasa. 


Quién sabe, igual algún día logramos no atascarnos. 

 
Por cierto, todos los miércoles los tacos de pastor están al 2x1. 
Tacos de Los Rogasianos. Chiapas esquina con Yucatán, Roma Norte.  

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Diccionario callejero: la marquesita

Hoy en la gustada sección "Diccionario Callejero" vamos hasta Mérida por esta delicia dulce (en realidad es trampa, aunque la marquesita es un bocado yucateco, esta la comimos en la Colonia Juárez).


La marquesita es una especie de crepa muy tostada -queda dura y crujiente- con forma de taco o flauta, rellena con queso de bola (ojo, específicamente "queso de bola") y un ingrediente dulce como cajeta, nutella o mermelada. 


Así, queda un antojito que es crujiente por fuera, blandito por drentro, dulce y salado. O sea, como nos gustan nuestros antojitos: complejos. En Mérida se consigue en puestos callejeros.


En este post les compartimos un paso a paso de la única y verdadera marquesita.







Si ya te estás preguntando dónde la consigues, anota.

La Bola, tienda de cosas Yucatecas (hamacas, guayaberas, bolsos y claro, marquesitas) - Liverpool 9, Colonia Juárez, Ciudad de México - Facebook.


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Diccionario callejero: los granielotes

Bueno, a decir verdad no sabemos bien a bien como se llaman (¡regios, halp!) ¿elote desgranado, granielote, elote en vaso?

 
 
Algo similar -¡ojo! "similar"- a lo que en el centro del país llamamos esquites: granos de elote hervidos y posteriormente preparados con diferentes aderezos. Sólo que en Monterrey alguien tuvo una idea genial ¿y si en vez de poner los granos de elote en un vaso los ponemos en una bolsa de frituras?

 
Y allá fueron, audaces: tomaron una bolsa de frituras (que pueden ser Tostitos o "conchitas" de la marca El Encanto), la abrieron con tijeras por uno de los costados y la rellenaron con granos de elote, crema, mayonesa, queso para nachos, queso rallado. Además ponen a tu disposición limón, salsa valentina y chile en polvo, entre otras tentaciones.

 


El resultado es una de las botanas callejeras preferidas por los autores de este blog: una mezcla imposible, atascadísima, de crujiente con blandito con picoso con cremoso que se come con cuchara y puede terminar con el comensal lamiéndose los dedos y de paso el interior de la bolsa. Nada apta para espíritus mesurados. 





Siempre creímos que los chilangos eran los reyes de las combinaciones atascadas (¿torta de tamal?¿chicharrón con cueritos?¿les suena?) y que en el norte la gente suele ser más bien sobria, pero las conchitas preparadas nos han demostrado cuán equivocados estábamos. Afortunadamente. 


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Diccionario callejero: La Guacamaya

Fuimos a León a ver zapatos -detalles y choros teóricos en Boticapop.com- pero obviamente aprovechamos para visitar un par de bares y añadir una comida callejera a nuestra lista de bocados exóticos. Y es que las botanas de calle en México son una cosa muy rara... nomás que ya estamos acostumbrados.


La Guacamaya, pues.

Las Guacamayas son básicamente tortas de chicharrón. "Duro" le dicen en León al chicharrón crujiente -se hace necesario distinguirlo del chicharrón prensado o del preparado en distintas salsas-. Agarras un bolillo, lo partes, le metes chicharrón y ya casi tienes una Guacamaya.


La gracia está en la salsita de jitomate con la que se baña al chicharrón. Tiene limón, cebolla y es ultra picosa. Ultra picosa de verdad. Muy recomendable para una cruda.




En la mayoría de los lugares le ponen aguacate, en algunas versiones la salsa tiene cueritos de cerdo y en las que más nos recomendaron (Las Guacamayas de Javier) puedes pedirlas con un taco dorado adentro o_O Si eso no es exótico, qué lo es.


Por 20 pesos tienes un tentempié con los tres grupos de alimentos. Sólo para tragones con mucho espíritu.

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