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Dulces, chocolates, papitas, botanas...

El Centro Histórico de la Ciudad de México es resistente a la gentrificación. Aunque ahora haya un Pata Negra en donde antes había una librería y a pesar de todos los esfuerzos, el centro es tan grande y está tan vivo que el rayo gentrificador no lo abarca con facilidad. 


Todos los chilangos sabemos que en la geografía abigarrada del centro hay de todo. E incluso sabemos a dónde dirigirnos cuando queremos algo específico: lámparas para el techo, útiles escolares, refacciones para la lavadora... Pero en medio del caos a veces hay pequeños lugarcitos encantadores que quién sabe qué hacen ahí pero qué maravilla su existencia.

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Atásquese esas carnitas.

Nosotros los tocinantes no somos muy fans de los nuevos "mercados" o centros comerciales con aspecto de mercado o esas cosas que no sabemos como llamar. Como el Mercado Roma y esos. No somos muy fans porque son un híbrido entre dos cosas a las que tratan de imitar y no les llegan. Nos explicamos: son una imitación de los "markets" de ciudades como Nueva York pero no les llegan y son una imitación de los mercados de verdad, a los que tampoco les llegan.



En ese sentido, preferimos mucho el Mercado de Medellín antes que el Mercado Roma. Y entre nuestros mercados favoritos, de los verdaderos, está el de Coyoacán.


El mercado de Coyoacán es uno de nuestros preferidos de la ciudad para ir a comer y podríamos hacer una docena de posts con las diferentes opciones para hacerlo -tal vez los hagamos-. Para empezar por algún lado, lo haremos por el maravilloso punto de reunión de los adoradores del dios marrano: el puesto de carnitas El Charro.


El mercado de Coyoacán no nos quedan tan cerca, aunque los fines de semana por la mañana es muy sencillo llegar (habitualmente ese es nuestro horario de elección). El traslado vale la pena. 


En El Charro lo que hay son tacos de carnitas. Carnitas as in maciza, buche, cuero, nana, trompa...




El servicio es veloz. Apenas encuentras un asiento en la gran barra comunal y una señora se te acerca para tomar tu orden, la cual llega calientita en unos pocos minutos, junto con un plato de chicharrones de cortesía. En lo que la señora de los tacos fue por los tuyos, también viene alguien del puesto hermano de jugos y licuados.




A nosotros nos encantan pequeños detalles como el hecho de que las carnitas vengan picadas muy finamente. A la mano están las cebollas, rábanos, pepinos, salsas y demás complementos para que le pongas lo que quieras a tus tacos.


Al final, quedas con una sensación de felicidad que solo te da tener llena la panza y el corazón al mismo tiempo. Y todo por unos 140 pesos. Por dos personas. Tomen eso, mercados de diseño.


Carnitas El Charro - Interior del Mercado de Coyoacán (Xicoténcatl y Allende), centro de Coyoacán. Sólo sábados y domingos. Facebook - Foursquare.



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Comida de Barrio es: La Bonita

Los autores de Los Tocinantes vivimos desde hace unos años en La Colonia Roma y ya tenemos ubicada "nuestra" tintorería, "nuestra" cerrajería, "nuestra" tortillería... del barrio. ¿Se puede decir que La Colonia Roma es un barrio? Depende, porque en ella conviven dos universos bien distintos y a veces pareciera que habitar uno te ciega a la existencia del otro. 


En La Roma están los bares de fin de semana a los que viene gente desde el otro lado de la ciudad (o directamente desde otro estado) y están las pollerías de mollejas al aire. Están los departamentos cuyas rentas rondan los veinte mil al mes y están las vecindades con servicios deficientes. Hay restoranes sobre Álvaro Obregón que claman ser de barrio y que tienen o no buena comida pero que definitivamente no son de barrio. 

Y están las fonditas que no abren los domingos. 


Nosotros elegimos la nuestra: está en la calle de Zacatecas a unos pasos de People For Bikes y se llama La Bonita


La Bonita es una fonda. Diríamos que sirve comida de barrio pero eso sería redundante. (Decir "de barrio" cuando se trata de comida nos parece que es o redundante o falso, al menos en la Ciudad de México). Sirve comida deliciosa, abundante y barata, razón por la cual todos los días está bien llena de godis -si quieres saber dónde comer, siempre sigue a los godis-.


El menú es clásico: consomé o sopa, arroz (si quieres con huevo) o pasta y unos ocho guisados diferentes cada día. Agua, tortillas y postre. Todo por 55 pesos.

 este menú es de día un feriado, por eso luce medio austero en comparación

La gracia de La Bonita es el sazón de las cocineras porque todo está bueno, siempre. Al final te vas con esa sensación de felicidad que sólo puede darte una comida sustanciosa. El servicio es ágil y extrañamente cálido, a pesar de la seriedad de todas las mujeres que atienden. 


La Bonita nos conquistó originalmente por un detalle: cuando llegas y te ponen el servicio, junto con los tenedores y los limones -sin mucho jugo, otro clásico- viene una fuente con totopos y un platito con frijoles refritos. Esos frijoles refritos siempre, invariablemente, están buenísimos. Y si por alguna razón llegas con muchísima hambre, servirte un vaso de agua y entrarle a los totopos con frijoles te hará ver el mundo con mejores colores. 


No esperamos que nadie cruce la ciudad para comer en La Bonita pero si trabajas o vives en la zona o si un día necesitas comer barato y cumplidor, entonces puedes tener en mente una de las mejores fonditas del barrio. 

La Bonita - Zacatecas 48, Roma Norte. 


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Cantinas de abolengo: la Antigua Paz

Esta cantina, La Antigua Paz, se encuentra en el centro de la Ciudad de Chihuahua y es uno de esos sitios que ya cumplieron los cien años, así que juntaba todas las papeletas para estar en la lista de nuestras favoritas de México. 


"Nuestra señora de la antigua Paz" como le dicen algunos parroquianos, honra todas las tradiciones de una buena cantina: abundante botana, bromas locales, músicos callejeros y anécdotas por montones. 


Respecto a las bromas locales, la favorita es una sugerencia que se repite en foursquare: "pide la ensalada de la casa, es gratis". La broma no es que sea gratis, porque si lo es, pero probablemente nunca te han servido una ensalada como esa. No les vamos a decir de que se trata, si un día van, pídanla. 


La decoración de La Antigua Paz se ha formado con el tiempo, volviéndose una galería de antigüedades en la que también se incluye un piano. Puede ser que un día cualquiera estés ahí y de pronto entren unos novios, vestidos y aderezados para ceremonia religiosa, a tomarse una foto con el piano. Como si nada. 
 

Ahora bien, si sabes tocar el piano y tienes la suficiente vena escénica, puedes pedir que te dejen tocarlo. Debe ser toda una experiencia...


¿Y Pancho Villa? Tratándose de un punto histórico de la ciudad, nos preguntamos qué historias sobre Villa estarían ligadas al sitio. Hay algunas, suficientes, pero tampoco demasiadas: se sabe bien que Pancho Villa era abstemio, así que hay algunas fotos por aquí y por allá, de Villa con sus escoltas. Le gustaba el lugar (pero claro) pero lo visitaba esporádicamente en su condición de abstemio. 
 

Ahora que las reglas para entrar a las cantinas se han flexibilizado (¡qué bueno, porque cuando las mujeres no podían entrar la mitad de los tocinantes nos quedaríamos fuera!), la Antigua Paz es cita para despedidas de solteras, parada obligatoria para turistas y punto de encuentro para la fauna habitual de cantina, incluyendo a los que buscan "curarse" una resaca. 


La Antigua Paz es amable, divertida y ruidosa con su música norteña clásica y las carcajadas de los clientes felices y entonados. Los meseros están trabajando ahí desde el siglo pasado (16 años el que menos, 30 el que más), los dueños están orgullosos del sitio como es. Es un sitio irreal de esos que sólo se crean con el tiempo y al que cualquier montaje jamás se le acercará. 


Cantina La Antigua Paz - Calle 12 y Mina 1201, Chihuahua, Chihuaha. Abierta todos los días.  Foursquare.


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Haciendas de Yucatán: Yaxcopoil

Las vacaciones de playa están bien. Están perfectas, de hecho. Pero México ofrece muchísimas más posibilidades de vacacionar además de tirarse frente al mar con un coco en la mano.


Una de esas posibilidades es tomar vacaciones temáticas, por ejemplo en alguna antigua hacienda. Nosotros, que ya pensamos futuras vacaciones en función de lo que sería lindo mostrarle a un niño, consideramos las posibilidades de pasar un tiempo en un lugar como la Hacienda Yaxcopoil, en Yucatán. 


Yaxcopoil es una de las muchas antiguas haciendas henequeneras de la penísula de Yucatán. Fue fundada en el siglo XVII y pertenece a la misma familia desde 1864. Alguna vez tuvo once mil hectáreas de terreno y ahora ha sido convertida en museo, parador y hotel.


Se puede visitar de entrada por salida (está a 30 minutos de Mérida, por carretera) pero también se pueden pasar unos días en la casa de huéspedes, que no es otra cosa que la antigua casa grande remodelada. En caso de optar por quedarse unos días, lo mejor del plan es que puedes comer en el lugar y el menú está compuesto por delicias de la gastronomía Yucateca como sopa de lima o tamales chanchamitos. 


¿Y qué se hace ahí? Eso es lo mejor: ¡nada! Pasear por los salones y los jardines de vegetación exhuberante, echarse en una hamaca y leer un libro, ir a la capilla a ver los óleos o tomar la visita guiada. En la noche se pueden contar las estrellas, si es que te sientes especialmente animado como para realizar alguna actividad. 


Si en cambio tomas unas largas vacaciones en, digamos Cancún o Mérida, y eres de esos vacacionistas que no se puede estar quieto y busca hacer planes para ir por aquí y por allá, puedes incluir un paseo de un día a Yaxcopoil, donde encontrarás historia, paisaje, un ambiente incomparable y montones de posibilidades de hacer instagrams.

Hacienda Yaxcopoil. Kilómetro 186, Carretera Federal 261, Yucatán - Página oficial - Tripadvisor - Facebook - Instagram


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Restaurante El Lago

El Resturante El Lago está cumpliendo 50 años. Fuimos la semana pasada y lo primero que nos preguntó el chofer de Über que nos trajo de regreso fue ¿sigue estando igual de bueno? ¡Hace muchísimo que no vengo!


Sigue igual de bueno pero está diferente. En principio porque hace poco renovaron la carta y tienen nuevo chef. Por lo demás, la experiencia es la de toda la vida, con el encanto que otorga el estar en un enorme lago en medio del Bosque de Chapultepec. 


Si nunca has ido (o si nunca has ido a remar a las lanchitas) hay dos cosas que tengo que mencionar por las cuales vale la pena conocerlo: la vista al Lago Mayor y la silueta del edificio.


 Pero vayamos a la comida. La carta es nueva, les decíamos. 


La propuesta es cocina mexicana contemporánea. No es fusión, no son reinterpretaciones, etcétera. Los platos se preparan con técnicas tradicionales de cocina mexicana y se respetan las cualidades originales de los ingredientes. Claro que la parte de "contemporánea" implica que esas técnicas tradicionales se combinan con otras más actuales y con influencias globales de gastronomía (y es que todo es moda pero ese es tema de otro blog).


Pato en pipián, arroz negro con mariscos, venado en coloradito o un milhojas de chicharrón prensado y aguacate son algunas de las opciones de plato fuerte a la hora de la comida, como para meterle el tenedor con gozo y entusiasmo.


Una cosa que tiene el Restaurante El Lago es que cambia de caracter dependiendo de la hora del día. El desayuno, por ejemplo, no es más mucho más costoso que en cualquier otro restorán con desayunos (el ticket promedio anda en los 250 pesos) y tienes los clásicos como pan francés, crepas, waffles, omelettes o chilaquiles.


La hora de la comida, entre semana, suele ser territorio de hombres de negocios y las noches se llenan de parejas y romanceo. El domingo es el día más familiar con un brunch que dura todo el día, buffet. Es el único día en el que no se puede hacer reservación. 


La carta de vinos es amplia, llena de opciones y de diversos precios. Si quieres elegir tú mismo pide al mesero que te permita visitar la cava subterránea (¡pero no le cuentes a nadie!). 


En El Lago puedes hacer eventos a medida desde bodas hasta cenas para dos o para ocho personas en la cava. Puedes pedir el menú degustación y probarlo todo. Puedes hacer muchas cosas y eso está padre. No creo que te puedas meter hasta la cocina como hicimos nosotros pero para todo lo demás, sólo pregunta. El servicio es excelente. 


A nosotros El Lago nos gusta para el brunch del domingo, para celebrar en pareja el cumpleaños de tu chica o en familia el de tu mamá, para llevar a tu visita extranjera o para escaparte con tus amigas por unos postres. ¿Ya les dijimos que los postres son maravillosos?

Esto es el secreto de queso con manzana asada

En todo caso, ve alguna vez. Es de esos sitios de la Ciudad de México que está bien conocer. 


Restaurante El Lago - 2a Sección del Bosque de Chapultepec. Página oficial. Foursquare. Twitter. Facebook.


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