La respuesta es correcta. El Vilsito es una taquería llena de peculiaridades. Una de ellas es que durante el día el lugar es taller mecánico y durante la noche (y madrugada, porque sábados y domingos cierran después de las 2 am) es la taquería donde sirven uno de los mejores pastores de la ciudad.
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Diccionario callejero: los Dorilocos
septiembre 17, 2015
Cuando conocimos los granielotes nos intrigó que no hubiera algo similar en la Ciudad de México, cuna de célebres combinaciones imposibles (como la torta de tamal frito). Después supimos de los Dorilocos y los pusimos en la lista de las cosas chatarrosas que queríamos probar.
Los
Dorilocos no son tan populares en el DF y nosotros sólo los ubicábamos
en Chapultepec, así que allá fuimos aprovechando el feriado de 16 de
Septiembre. Era temprano y la mayoría de las familias estaban aún en
Reforma viendo el desfile. Aún así vimos cosas divertidas: un niño vestido de Capitán América pero (mash-up alert) cargando el martillo de Thor, una señora
montando una pantera; ya saben, lo usual.
Ponemos a los granielotes y a los Dorilocos en la misma categoría porque se trata de una bolsa de frituras abierta por un lado y rellena de muchos ingredientes pero en realidad es en todo lo que se parecen. Al comparar, los Dorilocos resultan más "saludables" (estirando algo el término) pues contienen verduras y algo de proteína.
"Doritos preparados" o "papas locas" son sus otros nombres, pues se pueden hacer con cualquier fritura. Nos fuimos por lo clásico y elegimos unos Doritos Nachos. La bolsa fue abierta y frente a nuestros ojos la chica del puesto le puso rebanadas de pepino, ralladura de zanahoria, limón, chamoy en polvo y líquido, cacahuates y cueritos. Cuesta 20 pesos.
Se ve atascado pero nos lo acabamos rapidísimo y nos quedamos picados. Al principio el sabor ácido del chamoy con limón mataba todo lo demás pero pronto empezamos a disfrutar la combinación de texturas y sabores.
Nuestra conclusión fue que podemos volver a intentarlo, esta vez en casa. Esta botana digna de alumnos de secundaria está muy bien para empezar a ver un capítulo de Wet Hot American Summer en Netflix y después chuparse mucho los dedos.
Los tacos de Los Rogasianos
agosto 13, 2015
Con dedicatoria para @Pustulio
En la Ciudad de México hay colonias bendecidas con una decente cantidad de buenas taquerías (como la Narvarte) o con unas pocas pero que bien valen un viaje hasta allá (como la 24 de Abril). Y luego está la Colonia Roma.
En Los Tocinantes creemos que el panorama taqueril de la Roma es más bien tristón. Están las opciones de Álvaro Obregón y casi que párenle de contar. Afortunadamente hay un par de puestecitos a pie de calle a donde llevar tu antojo de taco de pastor (y hacer las paces con él).
Este lugarcito se llama "Taquería La Roma" pero nadie le dice así. "Los taquitos del Sumesa" le decimos nosotros, con cariño. "Los Rogasianos" le dicen sus clientes más asiduos.
Como sea. Los Rogasianos están afuera del Sumesa de Yucatán, en la esquina de Chiapas y Yucatán (hay una sucursal alterna en Durango casi esquina con Cuauhtémoc pero el pastor -inexplicablemente- no está tan bueno); se ponen toda la semana al caer la tarde y están sirviendo su último taco por ahí de las dos o tres de la mañana, dependiendo del día.
Son tacos de puesto, no hay donde sentarse y tienes que hacer maniobras complicadas para sostener tu plato y tu refresco (en botella) pero son de esos tacos con buen sabor que te dejan sensación de felicidad. Además son baratos y el servicio es rápido y experto.
Los de pastor podrían estar sin problemas en nuestro Top 10 de tacos al pastor (si un día nos decidiéramos hacerlo). Los de bistec vienen con pimientos y aguacate y los de suadero son lo más pecaminoso del planeta, chiquitos pero deliciosos. Las cebollitas asadas son de cortesía pero tienes que pedirlas al Rogasiano que esté en la parrila.
Cuando éramos unos adultescentes despreocupados nos gustaba ir a deshoras, después de la fiesta. Ahora que somos unos papás vamos temprano cuando tenemos antojo de tacos y siempre pagamos alrededor de 120 pesos por la cena de dos personas, bebidas incluidas. Por lo general ordenamos demasiado y nos prometemos que a la siguiente ya nos vamos a mesurar, cosa que nunca pasa.
Quién sabe, igual algún día logramos no atascarnos.
Por cierto, todos los miércoles los tacos de pastor están al 2x1.
Tacos de Los Rogasianos. Chiapas esquina con Yucatán, Roma Norte.
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Diccionario callejero: la marquesita
diciembre 18, 2014
Hoy en la gustada sección "Diccionario Callejero" vamos hasta Mérida por esta delicia dulce (en realidad es trampa, aunque la marquesita es un bocado yucateco, esta la comimos en la Colonia Juárez).
La marquesita es una especie de crepa muy tostada -queda dura y crujiente- con forma de taco o flauta, rellena con queso de bola (ojo, específicamente "queso de bola") y un ingrediente dulce como cajeta, nutella o mermelada.
Así, queda un antojito que es crujiente por fuera, blandito por drentro, dulce y salado. O sea, como nos gustan nuestros antojitos: complejos. En Mérida se consigue en puestos callejeros.
En este post les compartimos un paso a paso de la única y verdadera marquesita.
Si ya te estás preguntando dónde la consigues, anota.
La Bola, tienda de cosas Yucatecas (hamacas, guayaberas, bolsos y claro, marquesitas) - Liverpool 9, Colonia Juárez, Ciudad de México - Facebook.
¡Oh, la torta de lechón!
julio 24, 2014
¡Canta, oh musa, las delicias de la gastronomía mexicana en cualquier punto de su territorio! En el post anterior presentamos una monumental comida chatarra del norte y en este nos trasladamos hasta la blanca Mérida para cantar alabanzas a un clásico de por allá: la torta de lechón.
La torta de lechón es a la vez simple y no. A diferencia de una, digamos, torta cubana con su decena de ingredientes, la torta de lechón sólo lleva pan, lechón, cebolla a veces y salsa de habanero a gusto del comensal. La gracia está en la delicadeza de la carne.
Nosotros la probamos en la taquería Nuevo San Fernando, en Mérida. Estábamos de trabajo y un chofer nos dijo que ahí eran las meras buenas. Cómo podríamos resistirnos, ya con la garantía de la recomendación de un local, a llenarnos las manos de manteca y las panzas de felicidad.
La comida Yucateca tiene muy buena y merecida fama por su riqueza y complejidad. Es bonito saberse de un país en el la comida es una expresión cultural que hace tan feliz a la gente. Aunque tampoco nos ponemos tan filosóficos a la hora de hincarle el diente a una delicia local como la torta de lechón y menos en un lugar como Nuevo San Fernando: cero elegante y absolutamente relajado.
El lechón también se sirve en taco, como no, igual con cebolla y salsa al gusto y como joya de la corona un trocito de chicharrón crujiente que hace un agradable contraste de texturas.
Creemos que para un extranjero de visita en Mérida resulta una experiencia imprescindible comer una torta de lechón en un puesto callejero o en una buena taquería. Lo mismo para un mexicano de vacaciones en la ciudad. En Nuevo San Fernando puedes matar dos cerditos voladores de un tiro y comer también cochinita pibil aunque al pibil ya le dedicaremos un post en su momento...
Dependiendo del gusto del comensal, se puede pedir la torta con más o menos piel -esto es, la piel del lechón- pues la piel aporta textura y mantecosidad.
No seguimos porque sería redundante seguir escribiendo sobre esta delicia peninsular que se consume por las mañanas y que -afortunadamente- no se sirve en porciones tan grandes porque si, causa somnolencia especialmente si se te pasa la mano con la cantidad.
Taquería Nuevo San Fernando - Av. Cupules (60 y 62 Centro), Merida, Yucatán. Foursquare.
Diccionario callejero: los granielotes
julio 21, 2014
Bueno, a decir verdad no sabemos bien a bien como se llaman (¡regios, halp!) ¿elote desgranado, granielote, elote en vaso?
Algo similar -¡ojo! "similar"- a lo que en el centro del país llamamos esquites: granos de elote hervidos y posteriormente preparados con diferentes aderezos. Sólo que en Monterrey alguien tuvo una idea genial ¿y si en vez de poner los granos de elote en un vaso los ponemos en una bolsa de frituras?
Y allá fueron, audaces: tomaron una bolsa de frituras (que pueden ser Tostitos o "conchitas" de la marca El Encanto), la abrieron con tijeras por uno de los costados y la rellenaron con granos de elote, crema, mayonesa, queso para nachos, queso rallado. Además ponen a tu disposición limón, salsa valentina y chile en polvo, entre otras tentaciones.
El resultado es una de las botanas callejeras preferidas por los autores de este blog: una mezcla imposible, atascadísima, de crujiente con blandito con picoso con cremoso que se come con cuchara y puede terminar con el comensal lamiéndose los dedos y de paso el interior de la bolsa. Nada apta para espíritus mesurados.
Siempre creímos que los chilangos eran los reyes de las combinaciones atascadas (¿torta de tamal?¿chicharrón con cueritos?¿les suena?) y que en el norte la gente suele ser más bien sobria, pero las conchitas preparadas nos han demostrado cuán equivocados estábamos. Afortunadamente.
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