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Tocinantes Honorarios: Ángel y Luis

Quizá el elemento reinante en la casa que comparten Ángel y Luis es una gran mesa en la que caben sin problemas doce personas. Pareciera que todo está dispuesto alrededor de esa mesa que funciona como el eje de la casa, el sitio alrededor del que sucede todo... 


Es evidente que a Luis y a Ángel les gusta comer, o quizá aún más que comer, lo que les gusta es invitar amigos a comer y convertir esa mesota en un animado punto de encuentro en el cual compartirlo todo: conversaciones y comida, momentos, silencios, risas. Un lugar para que la vida suceda alrededor. 


La comida que compartimos con ellos (y con Evelyn, Valeria y Dafne) fue una celebración de lo local. En la mesa los protagonistas fueron todos ingredientes locales servidos casi desnudos: hongos, calabazas con elotes, papas, chicharrón, aguacate, cebollitas, mole; todo fue comprado localmente directamente a los productores de la zona, en su mayoría mujeres que ofrecen su producto de casa en casa. Todo en la mesa era tan local, que hasta la salsa verde fue preparada con chiles cosechados en el jardín.

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Visita México: por ejemplo, Guanajuato

Acabamos de regresar de vacaciones y ya estamos pensando en las siguientes. Lo más "difícil" suele ser decidir a dónde queremos ir aunque a veces esa decisión la tomamos por factores externos (una oferta en vuelos u hospedajes suele decidirnos para ir a cierto destino). Ahora, por ejemplo, estamos decidiendo entre México o el extranjero. 

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Recomendación en la Riviera Maya: Los Aguachiles

Los Aguachiles era un restaurante de mariscos afuera de la zona más turística de Playa del Carmen. Hace años era más bien modesto pero ya muy afamado tanto entre los locales como entre los turistas que se pasaban este "secreto".


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Nuestros favoritos de la Terraza Palacio

Cuando remodelaron el Palacio de Hierro de Polanco (en unos meses más se cumplirán dos años de la apertura) una de las cosas que más nos gustó fue la terraza y siempre teníamos ganas de tomarle algunas fotos. Ahora nos dimos el gusto y aprovechamos para recomendarles algunas de nuestras favoritas entre las muchas opciones que ofrece el lugar. 


Nos gusta la Terraza de Palacio Polanco porque es grande, espaciosa y tiene buena vista pero principalmente nos gusta porque puedes comer algo diferente cada vez, dependiendo del antojo o de la hora (y siempre hay una elección perfecta).

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¿Dónde comer buenos tacos al pastor? En un taller mecánico

La respuesta es correcta. El Vilsito es una taquería llena de peculiaridades. Una de ellas es que durante el día el lugar es taller mecánico y durante la noche (y madrugada, porque sábados y domingos cierran después de las 2 am) es la taquería donde sirven uno de los mejores pastores de la ciudad. 


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Tocinante honorario: Juanjo Bustos

En octubre del año pasado Juanjo se unió a nuestro selecto grupo de Tocinantes Honorarios. En ese momento la vida era complicada y este blog estaba en pausa. Ahora, con mucha emoción, les compartimos esta historia sobre las cocinas familiares, los recuerdos y el como sucede que cocinar, además de ser un acto de amor, es también un acto de memoria. 


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Mariscos en Los Arbolitos

Hace poco más de una década, en el DF solo conseguías mariscos estilo Veracruz. Que nos encantan, claro, pero en este país de gastronomía bendecida por los dioses de los panzones era una grave omisión que no hubiera otras opciones, como los mariscos estilo Sonora. 


En aquel entonces Los arbolitos de Cajeme ya existían (tienen 25 años de existencia) pero nada más estaban en su estado natal. Con el tiempo se fueron extendiendo primero en el norte del país y ahora hay 13 sucursales, una de ellas en Polanco.


Allá fuimos hace un par de semanas, a comer mariscos porque, ¿a quién no le encantan? 


El menú de Los Arbolitos es tradicional y extenso: hay tacos, tostadas, platillos tradicionales sonorenses, cortes de carne y una gran variedad de mariscos preparados de muchas maneras deliciosas. Si vas por primera vez, no llegues con hambre porque aunque el lugar es grande y suele haber lugar y el servicio es ágil, te vas a tardar un ratito decidiendo qué quieres comer. 


Nosotros hicimos lo mismo de siempre: pedir un montón de cosas al centro y probarlas todas. Empezamos con dos tostadas, una "embarazada" que tenía merlín, pulpo y camarón y otra con atún crudo y una salsita indescifrable. Resultaron un preámbulo de lo que vendría después, pura delicia marítima. 


Las tostadas están bien servidas pero igual apenas te tapan una muela, por lo que le hicimos espacio a otras dos entradas: los "toritos" (chiles) mixtos rellenos de camarón y marlín y el chicharrón de calamar. 


Vamos a detenernos aquí. El "chicharrón" eran tiritas de calamar frito empanizado, servido con salsa Teriyaki y cebollín fresco. Podríamos pedirlo siempre que vayamos. De hecho, ya queremos ir otra vez para pedirlo de nuevo. Sí, fue un flechazo de amor panzón. 


De platos fuertes tuvimos los camarones Boston (rellenos de queso y enrollados en tocino, saben tan pecaminosos como suenan) y una orden de arrachera. Esa última estuvo bien pero bien a secas, no nos enamoró especialmente, ¡mejor pedir más mariscos!




Como glorioso finale para una gloriosa comida, compartimos un postre sorprendente y perfecto. Se llama "la niña de 33" y es helado de vainilla con fresas flameadas en Mezcal 33, se sirve en una copa y viene acompañado de chocolate y coyotas tibias. Mientras tecleo me dan ganas de salir corriendo por uno. <Babea un poco>.


A Los Arbolitos, ya les ha de quedar claro, hay que ir con hambre. Completa toda la experiencia pidiendo algo del bar como para terminar de morir de felicidad. Eso de la foto es una "margachela", aunque se autoexplica, se las describimos: es una margarita de mango (se puede hacer de tamarindo u otros sabores) con una chela. 


Nos gustó mucho de Los Arbolitos no solo la comida, también el servicio que es extra eficaz y el hecho de que el restorán es totalmente bebé friendly, con periqueras que quedan a la altura de la mesa y todo. Ahora que nuestra hija ya come sola, eso lo valoramos mucho. Ah, y se ve que la terraza está muy a gusto, lamentablemente no pudimos sentarnos ahí porque es el área de fumar y no puede haber menores de edad. Pero si vas en pareja o en grupo sin niños, siéntante afuera y tómate tu tiempo para comer a gusto, beber y platicar mientras ves pasar gente. 


Todavía queda un dato sorprendente. El sitio no es caro, para todo lo que nos zampamos y para estar en Polanco, esperábamos que la cuenta fuera escandalosa... y no. Estamos seguros de que vamos a regresar muchas veces. 



Los Arbolitos de Cajeme. Euler 17, Polanco. Sitio oficial - Facebook - Foursquare - Twitter - Instagram. 


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Atásquese esas carnitas.

Nosotros los tocinantes no somos muy fans de los nuevos "mercados" o centros comerciales con aspecto de mercado o esas cosas que no sabemos como llamar. Como el Mercado Roma y esos. No somos muy fans porque son un híbrido entre dos cosas a las que tratan de imitar y no les llegan. Nos explicamos: son una imitación de los "markets" de ciudades como Nueva York pero no les llegan y son una imitación de los mercados de verdad, a los que tampoco les llegan.



En ese sentido, preferimos mucho el Mercado de Medellín antes que el Mercado Roma. Y entre nuestros mercados favoritos, de los verdaderos, está el de Coyoacán.


El mercado de Coyoacán es uno de nuestros preferidos de la ciudad para ir a comer y podríamos hacer una docena de posts con las diferentes opciones para hacerlo -tal vez los hagamos-. Para empezar por algún lado, lo haremos por el maravilloso punto de reunión de los adoradores del dios marrano: el puesto de carnitas El Charro.


El mercado de Coyoacán no nos quedan tan cerca, aunque los fines de semana por la mañana es muy sencillo llegar (habitualmente ese es nuestro horario de elección). El traslado vale la pena. 


En El Charro lo que hay son tacos de carnitas. Carnitas as in maciza, buche, cuero, nana, trompa...




El servicio es veloz. Apenas encuentras un asiento en la gran barra comunal y una señora se te acerca para tomar tu orden, la cual llega calientita en unos pocos minutos, junto con un plato de chicharrones de cortesía. En lo que la señora de los tacos fue por los tuyos, también viene alguien del puesto hermano de jugos y licuados.




A nosotros nos encantan pequeños detalles como el hecho de que las carnitas vengan picadas muy finamente. A la mano están las cebollas, rábanos, pepinos, salsas y demás complementos para que le pongas lo que quieras a tus tacos.


Al final, quedas con una sensación de felicidad que solo te da tener llena la panza y el corazón al mismo tiempo. Y todo por unos 140 pesos. Por dos personas. Tomen eso, mercados de diseño.


Carnitas El Charro - Interior del Mercado de Coyoacán (Xicoténcatl y Allende), centro de Coyoacán. Sólo sábados y domingos. Facebook - Foursquare.



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Comida de Barrio es: La Bonita

Los autores de Los Tocinantes vivimos desde hace unos años en La Colonia Roma y ya tenemos ubicada "nuestra" tintorería, "nuestra" cerrajería, "nuestra" tortillería... del barrio. ¿Se puede decir que La Colonia Roma es un barrio? Depende, porque en ella conviven dos universos bien distintos y a veces pareciera que habitar uno te ciega a la existencia del otro. 


En La Roma están los bares de fin de semana a los que viene gente desde el otro lado de la ciudad (o directamente desde otro estado) y están las pollerías de mollejas al aire. Están los departamentos cuyas rentas rondan los veinte mil al mes y están las vecindades con servicios deficientes. Hay restoranes sobre Álvaro Obregón que claman ser de barrio y que tienen o no buena comida pero que definitivamente no son de barrio. 

Y están las fonditas que no abren los domingos. 


Nosotros elegimos la nuestra: está en la calle de Zacatecas a unos pasos de People For Bikes y se llama La Bonita. 


La Bonita es una fonda. Diríamos que sirve comida de barrio pero eso sería redundante. (Decir "de barrio" cuando se trata de comida nos parece que es o redundante o falso, al menos en la Ciudad de México). Sirve comida deliciosa, abundante y barata, razón por la cual todos los días está bien llena de godis -si quieres saber dónde comer, siempre sigue a los godis-.


El menú es clásico: consomé o sopa, arroz (si quieres con huevo) o pasta y unos ocho guisados diferentes cada día. Agua, tortillas y postre. Todo por 55 pesos.

 este menú es de día un feriado, por eso luce medio austero en comparación

La gracia de La Bonita es el sazón de las cocineras porque todo está bueno, siempre. Al final te vas con esa sensación de felicidad que sólo puede darte una comida sustanciosa. El servicio es ágil y extrañamente cálido, a pesar de la seriedad de todas las mujeres que atienden. 


La Bonita nos conquistó originalmente por un detalle: cuando llegas y te ponen el servicio, junto con los tenedores y los limones -sin mucho jugo, otro clásico- viene una fuente con totopos y un platito con frijoles refritos. Esos frijoles refritos siempre, invariablemente, están buenísimos. Y si por alguna razón llegas con muchísima hambre, servirte un vaso de agua y entrarle a los totopos con frijoles te hará ver el mundo con mejores colores. 


No esperamos que nadie cruce la ciudad para comer en La Bonita pero si trabajas o vives en la zona o si un día necesitas comer barato y cumplidor, entonces puedes tener en mente una de las mejores fonditas del barrio. 

La Bonita - Zacatecas 48, Roma Norte. 


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Los tacos de Los Rogasianos

Con dedicatoria para @Pustulio

En la Ciudad de México hay colonias bendecidas con una decente cantidad de buenas taquerías (como la Narvarte) o con unas pocas pero que bien valen un viaje hasta allá (como la 24 de Abril). Y luego está la Colonia Roma. 


En Los Tocinantes creemos que el panorama taqueril de la Roma es más bien tristón. Están las opciones de Álvaro Obregón y casi que párenle de contar. Afortunadamente hay un par de puestecitos a pie de calle a donde llevar tu antojo de taco de pastor (y hacer las paces con él). 

Este lugarcito se llama "Taquería La Roma" pero nadie le dice así. "Los taquitos del Sumesa" le decimos nosotros, con cariño. "Los Rogasianos" le dicen sus clientes más asiduos. 


Como sea. Los Rogasianos están afuera del Sumesa de Yucatán, en la esquina de Chiapas y Yucatán (hay una sucursal alterna en Durango casi esquina con Cuauhtémoc pero el pastor -inexplicablemente- no está tan bueno); se ponen toda la semana al caer la tarde y están sirviendo su último taco por ahí de las dos o tres de la mañana, dependiendo del día. 


Son tacos de puesto, no hay donde sentarse y tienes que hacer maniobras complicadas para sostener tu plato y tu refresco (en botella) pero son de esos tacos con buen sabor que te dejan sensación de felicidad. Además son baratos y el servicio es rápido y experto. 


Los de pastor podrían estar sin problemas en nuestro Top 10 de tacos al pastor (si un día nos decidiéramos hacerlo). Los de bistec vienen con pimientos y aguacate y los de suadero son lo más pecaminoso del planeta, chiquitos pero deliciosos. Las cebollitas asadas son de cortesía pero tienes que pedirlas al Rogasiano que esté en la parrila. 


Cuando éramos unos adultescentes despreocupados nos gustaba ir a deshoras, después de la fiesta. Ahora que somos unos papás vamos temprano cuando tenemos antojo de tacos y siempre pagamos alrededor de 120 pesos por la cena de dos personas, bebidas incluidas. Por lo general ordenamos demasiado y nos prometemos que a la siguiente ya nos vamos a mesurar, cosa que nunca pasa. 


Quién sabe, igual algún día logramos no atascarnos. 

 
Por cierto, todos los miércoles los tacos de pastor están al 2x1. 
Tacos de Los Rogasianos. Chiapas esquina con Yucatán, Roma Norte.  

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