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Vacaciones todo incluido

Hoy es el primer día de clases de la más pequeña Tocinante (¿ya la vieron, en nuestro logo?) y eso significa un tremendo cambio de rutinas para toda la familia... especialmente porque Héctor y yo somos una pareja de freelanceros y como tales solíamos disfrutar mucho una de las mejores prestaciones incluidas con el puesto: vacacionar en temporadas bajas (la otra mejor prestación es poder tomar siestas). 


Con la inminente entrada de nuestra hija a la escuela, nuestro calendario deja de ser lo que era para adaptarse a los ciclos escolares, así este verano que decidimos hacer una prueba piloto y nos organizamos unas vacaciones de playa en temporada alta, ajúa. En un hotel todo incluido, además. 


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¿Dónde desayunar, comer o cenar en Los Ángeles?

Una respuesta rápida: The Original Farmer's Market, uno de esos lugares en los que turistas y locales se mezclan en armonía... tomando en cuenta que aquí juegan de local los actores de tus series favoritas, eso le da un extra de interés a la situación. 


El Farmer's Market en la esquina de Fairfax y 3rd Street es en realidad un establecimiento antiquísimo: en 1880 era un establo pero los dueños encontraron petróleo en la propiedad -que en ese entonces todavía estaba a las afueras de la ciudad-. Después, en los años 30 del siglo pasado, en el lugar se estableció un mercado de productores o lo que nosotros conocemos como un tianguis. Los agricultores estacionaban sus camionetas y vendían productos frescos. 


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Visita México: por ejemplo, Guanajuato

Acabamos de regresar de vacaciones y ya estamos pensando en las siguientes. Lo más "difícil" suele ser decidir a dónde queremos ir aunque a veces esa decisión la tomamos por factores externos (una oferta en vuelos u hospedajes suele decidirnos para ir a cierto destino). Ahora, por ejemplo, estamos decidiendo entre México o el extranjero. 

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Recomendación en la Riviera Maya: Los Aguachiles

Los Aguachiles era un restaurante de mariscos afuera de la zona más turística de Playa del Carmen. Hace años era más bien modesto pero ya muy afamado tanto entre los locales como entre los turistas que se pasaban este "secreto".


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¿Dónde alojarse en Cuba? (La respuesta es Airbnb)

Airbnb y Cuba son una pareja perfecta y las razones, como todo allá, son históricas. Hace poco encontré un post sobre Cuba en un bonito blog de lifestyle de una chica de Los Ángeles. Además de fotos de estilo personal, el post ofrecía algunos consejos para viajar a Cuba pero empezaba con "since tourism is new in Cuba". Esto es importante: si bien para los norteamericanos es muy nueva la posibilidad de hacer turismo allá, el turismo no es para nada una cosa nueva en aquel país. 


No es ningún secreto que el comercio en Cuba está muy limitado y a causa de ello muchos servicios, incluso en la industria del turismo, se encuentran por debajo de lo que podría esperar un viajero de otro país. El internet es deficiente y las amenidades difícilmente serán como las que esperarías en un hotel de Cancún, Panamá o Punta Cana. Mejor que vayas preparado para eso y evites decepciones. 


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Desconectar y reconectar: El Hostal de la Luz

El Hostal de la Luz es, como ellos mismos lo describen, un "oasis de paz y armonía" en Amatlán, Morelos, a unos pocos minutos del centro de Tepoztlán y a una corta distancia por tierra de la Ciudad de México, sin embargo te hace sentir lejísimos de todo.


Se trata de un lugar de descanso y meditación con una maravillosa vista al Cerro del Tepozteco y todos los servicios necesarios para desconectar: spa con masajes y diversos tratamientos, temazcal, meditaciones guiadas entre otras opciones.

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Wish you were here: Santa Mónica y Venice Beach

Posiblemente provenga de aquí la postal más popular de California, esa que gracias al cine todos tenemos en la cabeza: rubias patinando en daisy dukes y tops de bikini, palmeras y atardeceres paradisíacos. 


Esa imagen que hemos visto una y otra vez en videoclips y series de televisión es la imagen de las playas de Santa Mónica y Venice (que aunque están pegadas no son lo mismo). 


Aunque Los Ángeles es mucho más que palmeras y rubias en daisy dukes quisimos empezar por aquí porque sí es, definitivamente, uno de los paseos imperdibles sin importar lo que andes buscando.


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La Habana hipster.

Bueno, habrá que empezar por aclarar que "hipster" es un decir. Muchas veces las categorías de las cosas que conocemos no se ajustan exactamente a la realidad de Cuba. Este post trata sobre una zona de La Habana vieja que podrían acercarse a lo que alguien que vive en la Ciudad de México llamaría "hipster". Se trata de unas cuantas cuadras en las que se concentran galerías de arte, restoranes relativamente nuevos con personalidad propia y bares que exploran más allá del mojito y del son cubano más establecido.


Para definirlo en un mapa, diríamos que se trata de una triangulito cuyos lados serían la Avenida Bélgica entre Cuarteles y Habana, la calle de Cuba entre Tejadillo y Peña Pobre y Tejadillo entre Cuba y la Avenida Bélgica (mapa aquí).



Como todo en La Habana vieja, lo mejor es caminarlo. Se puede empezar en la Iglesia del Santo Ángel Custodio, donde una mujer de bronce con abanico y rizos coquetea en una pequeña plaza. Si caminas por Cuarteles, encontrarás varias galerías y dos cuadras más adelante una pizzería que se llama "Las cinco esquinas" (porque, exacto, hay cinco esquinas).

 Esta foto está tomada desde el punto de vista de la coqueta señorita de bronce (es una estatua).

Es una buena zona para ir a comer si buscas algo más que los tradicionales Paladares y definitivamente vale la pena ir a probar la coctelería, si bien los tragos pueden ser ligeramente más costosos que el promedio.


Mini clase de historia a continuación. ¡No se vayan, hay comida de por medio! A mediados de los noventas el gobierno cubano aprobó una modalidad de negocio semiprivado, el "paladar", que no es otra cosa que un restorán. Eso sí, los propietarios y administradores tenían que ser una sola familia. El paladar debía estar instalado en la casa familiar, todo el staff debía ser familia y debía tener lugar para doce comensales máximo.



Con el tiempo, las reglas se flexibilizaron. Ahora los paladares ya pueden tener más mesas, pueden estar en locales rentados y pueden tener empleados que no sean familiares. Los paladares son muy populares entre los turistas pues se dice que son baratos y de mejor calidad que los restoranes del estado. Nuestra experiencia difiere de ese dicho. Básicamente encuentras de todo en cuanto a servicios y calidades y los precios no son especialmente bajos. Incluso algunos paladares muy famosos o "tradicionales" son súper caros. Nosotros salimos huyendo de uno llamado "La Familia", por caro y sin personalidad.


De alguna manera, el término "paladar" está asociado a una época y una política determinada, como tantas cosas en Cuba, de modo que en los nuevos restoranes "hipsters" se nota que se han esforzado por alejarse tanto del concepto como de la palabra. 


Lo que se siente mucho en esta zona de La Habana es ese aire de renovación que hay en el país a causa de la reanudación de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, unido a la apertura del gobierno hacia los negocios de la iniciativa privada (o "cuentapropismo", ¡otro término unido a una época y políticas determinadas!). Tanto los restoranes como las galerías y otros negocios de esta pequeña zona cuentan con propuestas más globales, comparadas con el localismo de otros sitios -muchas veces diseñado para turistas-.


Suponemos que eso será algo cada vez más extendido y vale la pena verlo ahora que está iniciando. Nos encantará saber a dónde llegará, pero habrá que esperar unos años y el siguiente viaje. 


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La Habana Vieja

No es lo mismo "La Habana Vieja" que "La Habana, vieja". De ese trozo de ciudad (aproximadamente cuatro kilómetros cuadrados) provienen la mayoría de las imágenes mentales que el mundo tiene de Cuba, aunque en realidad se trata de un barrio pequeño en comparación con los otros 14 barrios que componen la ciudad. Si quieres darte una idea de lo pequeño que es, mira esto. 


Héctor dijo algo entre foto y foto al Paseo Martí: "si esta ciudad estuviera en buenas condiciones, sería una de las ciudades más mamonas de todo el planeta. Sería mamonsísima, de hecho". En eso estamos muy de acuerdo.


Y es que, por ejemplo el Paseo Martí es una testimonio de la antigua grandeza colonial de la ciudad: construido con mármol, hierro y coral por artesanos súper chingones. 



Así cada calle. El Edificio Bacardí es una muestra grandilocuente de la riqueza que esa familia poseía en la isla. El Capitolio, el Gran Teatro o el Museo Nacional de Bellas Artes están ahí con su grandeza arquitectónica. 


Para donde camines hay herrería primorosa (cubierta de herrumbre o no), escaleras señoriales, mosaicos, piedra tallada...



Las zonas restauradas y las derruidas se mezclan igual que se mezclan los turistas con los locales, igual que se mezcla la música de los bares con los motores ruinosos de los coches antiguos. Todo en Cuba tiende a mezclarse, los menús de los restoranes son eclécticos y hay mujeres muy bellas con la piel negra y los ojos azules o el pelo rubio luciendo afros de envidia. 


Aunque puedes abordar un coche de caballos o un bicitaxi, la mejor manera de andar por La Vieja Habana es a pie, tomándote tu tiempo. Vale la pena dedicarle al menos un día entero de la mañana a la noche, o hasta dos, deteniéndose en algún bar y luego en otro y en otro, a la manera de los españoles cuando salen de marcha. Igual te puedes llevar tu cerveza por la calle, porque en Cuba no está prohibido beber en la vía pública. 


Cada día de la semana es distinto (y todos son estupendos). Los viernes por la tarde se siente la alegría colectiva en contraste con las tardes de lunes cuando todos le meten prisa a su regreso a casa. Los sábados por la mañana son gozosos y los niños andan en grupitos por las plazas buscando una función de títeres o persiguiendo a las palomas. 



 ¿Cuándo fue la última vez que viste niños jugando solos en una gran ciudad?

Hace años podía ser un poco agobiante ser turista en sus calles y que a cada pocos pasos alguien te abordara con una oferta diferente: puros, ron, un lugar para comer. Este año hay tantos turistas que eso se ha diluido un poco. Igual te abordarán, probablemente, pero se siente menos insistente que antes. Di que sí a alguna de las propuestas, por probar, ten las precauciones que tendrías en cualquier otra ciudad del mundo y no te preocupes demasiado. Como dicen los gringos: enjoy the ride. 


La Habana Vieja se puede recorrer sin mapa ni guía. Claro, está bueno aprender cosas nuevas y saber que este edificio es tal o allá pasó tal cosa, pero no hay porqué estresarse. Si caminas sin rumbo terminarás por verlo todo. Las calles parecen desembocar siempre en los mismos lugares. 


Uno de nuestros puntos favoritos fue la Plaza Vieja, amplísima y luminosa, con lugarcitos para sentarse a comer afuera. También debemos mencionar la plaza de la catedral, esa catedral hecha de corales que parece espuma de mar petrificada. 


Ah, y un consejo. En algunos lugares verás grupos de gente usando smartphones, tabletas o directamente computadoras portátiles. Eso es porque ahí hay wifi. Ahí puedes conectarte a internet usando tu plan de datos (aunque no lo recomendamos porque sale carísimo) o puedes preguntar dónde se venden las tarjetas de internet (seguro es cerca del punto de conexión).


La Habana, vieja, merece su fama. 

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La Habana

Ir a Cuba está de moda. Hace unos años ya que se perciben los cambios y la normalización de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos ha precipitado esta sensación de que hay que visitarla antes de que se inaugure el primer McDonald's en La Habana Vieja. 


Así que eso hicimos, irnos allá antes de que llegue McDonald's. Fuimos a la Habana (que no es lo mismo que decir "fuimos a Cuba" porque la Habana no es todo el país). 

 Monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución. A veces (y a veces no) se puede subir al mirador.

A Varadero no fuimos porque si quieres mar azul, arena blanca y tumbarte relajadamente con un coco en la mano, basta con ir a la Riviera Maya. O puedes ir a Punta Cana o a Panamá... O puedes ir a donde quieras, claro, pero el hecho es que nosotros a Varadero no fuimos. 

 Paseo marítimo flotante frente a la Alameda de Paula. Su día más bonito es el domingo en la tarde, con cubanos y turistas domingueando a gusto.

Seis días en La Habana le parecían mucho a nuestro compañero de desayunos, un danés muy agradable con el que topábamos en la casa donde nos hospedamos. A nosotros nos parecieron apenas rayando en suficiente para caminarla toda, porque creemos que la mejor manera de conocer una ciudad es caminarla. 

 A la izquierda, la casa de Yoanka y Lorenzo, donde estuvimos hospedados. A la derecha (en la puerta roja, arriba), el símbolo que indica que en esa casa hay hospedaje.


Otra cosa importante es que la Habana vieja no es toda la ciudad, si bien de ahí provienen la mayoría de las imágenes en las que uno piensa cuando piensa en Cuba: los cadillacs rosas, las mujeres que fuman puros vestidas de colores brillantes, las tiendas de souvenirs; la Habana es una ciudad muy grande en la que parecen estar contenidas muchas ciudades distintas. 

 La Plaza de San Francisco

Asociación Canaria de Cuba  (está medio escondida frente al edificio Bacardí). No luce precisamente espectacular, pero ahí nos tomamos el mejor café de todo el viaje y casi diríamos que de los mejores cafés que nos hemos tomado, a secas.

Este año se nota que es el destino de moda. Hay más turistas que de costumbre, muchos con sus cámaras de gama alta fotografiándolo todo, muchos con esos sombreritos verdes tipo kepi con una bandera bordada en un lado y una estrella roja en el otro (el equivalente a un sombrero de charro comprado en garibaldi en una noche de borrachera). 

El cantinero de La Bodeguita del Medio. El lugar es un "tourist trap" en toda regla, pero los mojitos, aunque caros, sí están buenos. Había que tomarse al menos uno, por no dejar.

 Y si cruzaste medio planeta para un mojito de ahí, pues te tomas la foto grupal, obvio.

La ciudad es a la vez igual y diferente a como la recordábamos. Igual de magnífica y derruida, igual de viva y extrañamente melancólica, igual de segura. Tan segura que puedes andar con tu cámara (de gama alta) por dónde sea, a la hora que sea, sin sentir la más mínima aprehensión. Igual de fotografiable. 

 "Un clásico americano". Los coches de ahora no aguantarían más de 50 años uso y clima tropical. O de ningún otro clima, para el caso.

Tan fotografiable que nos trajimos como dos mil fotos y hemos pasado las últimas semanas seleccionando lo que vamos a mostrar. En este post hemos mezclado un poco todo. Es solo una introducción (una probadita). En los siguientes nos iremos tranquilamente, por partes, tratando de contarles porqué nos parece un lugar tan fascinante. 

La guagua. 

Creemos que ese es el adjetivo que mejor le queda: fascinante. 


Mientras llega el jueves y publicamos un nuevo post, pueden ver más fotos en el instagram de @hombresconsombrero, si les apetece. 


Gracias por leer.


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